CUEVA DE SAN MARCOS

BIENVENIDOS A LA CUEVA DE SAN MARCOS ICOD DE LOS VINOS

DSC00735

 EL TUBO VOLCÁNICO DE LA CUEVA SAN MARCOS (TENERIFE, ISLAS CANARIAS) ORIGEN GEOLÓGICO DE LA CAVIDAD Y ESTUDIO DE SU BIOCENOSIS     Se discuten las distintas teorías sobre la génesis de la Cueva de San Marcos (Tenerife, Islas Canarias) y se realiza un estudio tantos de los factores abióticos como de las comunidades animales que alberga. Estas han resuelto ser particularmente pobres en comparación con otras cuevas de la comarca, estando relacionado posiblemente con la contaminación de las aguas que penetran en la cueva.      INTRODUCCIÓN      Desde el punto de vista espeleológico, la zona mejor conocida de la Isla de Tenerife es el pueblo norteño de Icod de los Vinos y sus alrededores. Aquí se encuentra uno de los complejos vulcaespeleológicos mayores del mundo, y fue en una de sus cuevas donde hacia 1968 se descubrió el primer trogoblio terrestre del archipiéalago, el recién descrito Loboptera subterránea. Este tuvo volcánico está inmerso en las mismas coladas que dieron lugar a las cuevas del Viento, Felipe, Reventón y sobrado, a muy pocos kilómetros.

DSC00712

DISCUSION Y CONCLUSIONES
En un principio, la Cueva de San Marcos no parece presentar ningún inconveniente para que en su interior pueda desarrollarse una comunidad de especies adaptadas a la vida subterránea, como las existentes en el subsuelo de zonas próximas. Sin embargo la realidad es que la fauna está bastante depauperada contando con pocas especies y casi ningún troglobio.         Destacan notables ausencias de ciertas especies conocidas de cuevas cercanas. Como los troglobio Eutrichopusw martini, Woltinefia Tenerife, Lithobius speleovulcanes, etcc. O los troglófilos Meta menardi, Eluma purpurascens. Oxychilus alliarius, etc. Entre el conjunto de troglófilos de esta cueva pueden diferenciarse dos grupos; por un lado los que se adentran en el tubo volcánico, como son: Ortomorpchagracilis, Haplophtalmus danicus, Lithoblus pilicornis, etc. Y por otro troglórilos que se limitan a la zona de entrada, como Tegenaria pagana, Oecobius sp. Ploiaria Chilensis, etc. Ya de pos sí la presencia de troglófilos que dominan, las zonas profundas de la cueva es un hecho un tanto particular, y la causa quizás esté en la relajación de la presión competitiva motivadas por la escasez de troglobios.        En el conjunto de la fauna profunda se aprecia una clara preferencia por distintos tipos de sustrato. Así las estaciones 8, 9 y 10 con un sustrato característico de roca compacta y casi sin sedimentos, son las zonas más pobres faunísticamente ver tablas II y III; En cambio las demás estaciones con abundantes sedimentos, presentan una riqueza superior. Suponemos que esto se debe a las mayores posibilidades alimenticias del sustrato terroso frente al de la roca compacta y desnuda. En cuanto a que factores son los responsables de la pobreza faunística observada y de la especial distribución de las especies, se pueden sacar algunas conclusiones acerca de la calidad de agua, que tanto abunda en la mayor parte del tubo volcánico. El agua de la cueva se caracteriza por una elevada cantidad del sodio (12,2 meq.1.) y una conductividad eléctrica alta (1.600 micromhos cm), en tanto que los valores de los iones calcio y magnesio son más normales. Con estos podemos clasificar el agua según el sistema propuesto por la United States Saqlinity Laboratory, que considera conjuntamente los valores de la relación de absorción del sodio (SAR) según las concentraciones relativas de los iones sodio, calcio y magnesio, y la conductividad eléctrica. El valor Tenido del cociente SAR es de 9.5 que junto a la mencionada conductividad, nos da un tipo de agua C3, S3. Este tipo se corresponde con un agua contaminada salobre, que presenta un alto riesgo de salanización del suelo a su paso de él.          El agua proviene de la percolación a través de la capa basáltica que separa el interior del tuvo volcánico de la superficie (entre 2 y 8 metros de espesor). Ahora bien, ignoramos si esta agua llega al interior de la cueva de forma natural, o si proviene en su mayor parte de la filtración brusca de aguas de regadío de las plataneras que hay en superficie. La primera hipótesis implica la existencia de un curso natural de agua, que aunque es bastante raro en tubos volcánicos, se conoce un caso de un pequeña cueva de 15 m. En Gran Canaria, que luego se mezclaría con el agua de percolación procedente de los cultivos superficiales Más probable sería la segunda hipótesis, que implicaría un origen artificial, si no de toda al menos de la mayor parte del agua, a juzgar por la forma repentina con que aparece y desaparece el considerable flujo que discurre por el interior. La presencia de una pequeño torrente dentro del tubo ya se conoce desde 1776 cuando J.B. Castro. Tras una visita realizada por entonces a la cueva dice ” formase en medio de ella (la cueva) un arroyuelo que sale por la boca que tiene hacia el mar, originado de la destilación de los continuos riegos de las viñas que están en su superficie, cuya agua es muy cristalina, se ha bebido y no ha hecho daño”.        Sin embargo desde hace doscientas años es de suponer que el sistema de riego ha cambiado, ya que el cultivo actual de plataneras exigen una demanda de agua muy superior ( unos 100 litros por metro cuadrado y mes según RODRIGUEZ Y JIMENEZ, 1980). Como suele ocurrir con frecuencia el agua de riego es traída desde una galería o manantial alejados.        Lo que si es cierto sea cual sea su procedencia es que en la actualidad el agua presente dentro del tubo es salobre, siendo muy posible que esto incida de una forma directa en la distribución y subsistencia de las especies cavernícolas sobre todo de las más adaptadas, que como se sabe suelen ser especies estenóicas.        Según estos datos, podemos ahora intentar explicar mejor la distribución de algunas especies en la cueva. Lepthyphantes oromii solo se recolectó en una galería lateral que se desvía de la línea general del tubo principal, un lugar de humedad elevada y escaso o ningún goteo; quizás por esto la influencia del agua contaminada aquí sea menor. Lo cierto es que en San Marcos abundan los resquicios y los bloques se derrubio que constituye el hábitat de esta especie pero, aparte del lugar mencionado nunca la encontramos en otro

Cueva

     La Cueva de San Marcos cuenta con dos bocas: una inferior que se abre en el acantilado de la Playa de San marcos, a unos 200 metros por debajo del camino de las Barandas, y otro superior a unos 200 metros más al sur que se abre en medio de unas plataneras, de hecho todo el tubo volcánico transcurre bajo dicha plantación. Antiguamente los habitantes del lugar la conocían como Cueva de los Guanches, ya que los aborígenes canarios utilizaban las entradas para sus enterramientos. La referencia más antigua que tenemos de esta cueva corresponde al 14 de noviembre de 1976 cuando fue visitada por Don José de Bethencourt de Castro y Molina, Don José de Monteverde y Molina y D. Cristóbal Afonso, quienes se adentraron en la misma con la intención de seguir hasta la cumbre del Teide, donde pensaban que desembocaba. Más recientemente en el siglo actual, la cueva era mejor conocida, siendo incluso recomendada como una venturosa excursión para los turistas ingleses que visitaban la isla. Sin embargo, no es hasta la década de 1970 cuando se publican las primeras descripciones del tubo volcánico en su totalidad, por Halliday (que la visitó en 1971), y varios espeleólogos del Shepton Mallet Caving Club, que estuvieron en esta Isla en 1973 y 1974, (WOOD&MILL, 1977), sin embargo la cueva ya se había recorrido en su totalidad desde varios años antes, pues tenemos referencias de algunos espeleólogos locales que a finales de la década de 1960 y la conocían perfectamente, (M.ROSALES.          La primera topografía de la cueva fue hecha por la expedición inglesa de 1974 (WOOD, op. Cit.) pero ya desde 1976 se tenía un somero croquis de galerías principales. En 1976 se realizó una expedición topográfica por parte del equipo de Recerques Espeleológiques del Centre Excursionista de Cataluña (MONTSERRAT I NEBOT 1977). Hasta ahora nunca se había emprendió estudio de su fauna, aunque a comienzo de los años 70 el geólogo canario J. Bravo encontró en dicha cueva restos de dos especies de vertebrados fósiles, la rata gigante Canariomys bravoi Cru y el lagarto Lacerta goliath Mertens. A pesar de que el yacimiento era considerablemente rico ( al menos una parte de la cueva), curiosamente había pasado desapercibido para todas las expediciones que en una época u otra entraron en la gruta.

DSC00713

HISTORIA GEOLÓGICA DE LA CUEVA
La Cueva de San Marcos con toda seguridad pertenece a las mismas coladas donde se ubican las cuevas de Felipe, Reventón, Viento, Sobrado, etc. Presentando también la peculiar morfología de éstas, que se caracterizan por su considerable complejidad: no es raro encontrar tubos superpuestos de hasta tres pisos a distintos a niveles, galerías con cuatro y cinco ramales paralelos, y salas desde donde parten varios tubos en varios tubos en diferentes direcciones. Tal complejidad ha originado una gran polémica en cuanto al origen, ya que la teoría clásica de formación de tubos enunciada por BRAVO (, 1954 y 1964), resulta muy simple, y otras como las de las “layered lava”, de OLLIER y BROWN (1965), quizás excesivamente complejas. Algunos años mas tarde, la observación directa de tubos de lava en formación en Hawwai contribuyó enormemente a esclarecer la génesis de los mismos (PETERSON Y SHANSON 1974. Con estos nuevos conocimientos generales y tras un detenido estudio de algunos tubos de Icod, entre ellos la Cueva de San Marcos, (WOOD 1977) Y WOOD&MILLS (1977), emitieron una teoría según la cual durante su formación intervienen dos mecanismos simultáneos:        1.)- Formación de una canal de lava por donde el fluido circula como si se tratara de un río. El proceso de techado del canal es posterior, pudiendo ocurrir merced a una creación de placas desde los bordes hacia el centro, por el acumulo de una capa superficial de escoria, o bien por la aglutinación de plastas con formas arqueadas que se elevan por los dos lados para acabar fusionándose entre sí.        2. – Formación de pequeños tubos tributarios que tienen su origen en flujos denominados “toes”, con lenguas ameboides de lava líquida que se atropellan o empujan unos contra otros en el frente de la colada, o bien conectan con el canal principal donde se vacían.       Como se observan en la topografía (fig. 1), la cueva de San Marcos posee dos pisos superpuestos. La Galería principal transcurre por el nivel inferior y por encima está el segundo piso que contacta con aquélla por los puntos A y B. En el punto C se indica, en la galería superior, una depresión con forma de embudo denominada que comenzó a vaciarse hacía la galería inferior, sin llegar a conseguirlo totalmente porque el enfriamiento detuvo el proceso. Según la hipótesis de WOOD, (1977.La colada que dio origen al tubo volcánico avanzada por la ladera de lo que es hoy es San Marcos, contactando con el mar mucho más adelantado de la línea actual del acantilado (por lo menos 600 0 700 me. En la superficie de la colada destaca una canal a modo de largo río de lava, que a poco comenzó a techarse según los mecanismos descritos. A partir de aquí la lava circulaba subterráneamente, pero en un momento dado una obturación del conducto más adelante o bien a un aumento del fluido determinada un incremento de la presión interna que hace elevarse el nivel de la lava, rompiendo el techo que aún no estaba bien consolidado; Más tarde al disminuir el flujo interno de lava, desciende de nuevo a su nivel hasta el tubo inferior; en este momento ya hay formados varios tubos tributarios, (fig. 2), que vierten su contenido en la galería principal, que poco a poco se va ensanchando por erosión. El último término cesa el aporte lávico del foco emisor y todo el contenido magmático drena por el tubo hacia el exterior.       Ya en una fase posterior a la génesis de la colada, la erosión marina poco a poco hace retroceder la costa hasta constituir el actual acantilado que domina la ensenada de San Marcos.

DSC00706

ESPELEOMETRÍA
La autentica longitud discutida, oscilando entre los 1.512 m. Que le dieron los espeleólogos catalanes en su topografía, los 2000 m. Que le asignaron los ingleses y los 2.200 m. Que midió el espeleólogo americano W.R. Halliday en su visita en 1971. La longitud real pensamos que estará en torno a los 1.800 m, ya que la topografía de los catalanes es la que mas parece ajustarse a la realidad aunque le faltan algunas galerías laterales de corto recorrido.

  ANTIGÜEDAD DE LAS COLADAS DE LA CUEVA

Carecemos de dataciones precisas sobre la antigüedad de la cueva y opiniones según diversos estudios geológicos de la zona son controvertidas. Tomando como base la diferenciación de series eruptivas establecidas por Fuster (1968), hay disparidad de criterios entre unos autores y otros en cuanto a la serie a la que pertenecen las coladas de la cueva.
Según el mapa geológico de España Instituto Geológico y Minero, 1968), las lavas del acantilado de San Marcos son de la serie de “basaltos antiguos”, serie II; CARRACEDO (1979), también las incluye en esta misma serie estimando para ella una antigüedad entre 1 y 1,5 millones de años, WOOD6MILLS (1977), creen que estos datos son erróneos puesto que la Cueva del Viento (que tanto estos autores como MONTORIOL-POUS Y DE MIER, 1974, incluyen en la serie III) y la de San Marcos como pertenecientes a una misma colada. Para MONTSERRAT i NEBOT (1977), la cueva de San Marcos pertenece sin lugar a dudas a la serie III, cuyas lavas recubrieron extensas áreas de la superficie insular

DSC00716

RED TROFICA DE LA ZONA PROFUNDA DE LA CUEVA           La pobreza faunística cuantitativa cualitativa nos permite suponer que la malla trófica será igualmente sencilla. Hay que tener en cuenta que de las 21 especies de invertebrados censados, no todos colonizan por igual el tubo volcánico, habiendo algunas que se limitan a la zona de entrada, y otras que profundizan, más hacia el interior. Desde el punto de vista estrictamente cavernícola, es este último grupo el que más nos interesa, pero sin olvidar que es a través de la boca y más en concreto de la fauna vestibular, por donde se produce una de las más importantes entradas de energía en la cueva.          Si dejamos de lado aquellas especies trogloxenas o algunas troglófilas que por lo general, no se aventuran dentro de la cueva, vemos que el ecosistema propiamente subterráneo se estructura en torno a nueve especies: los depredadores zoófagos Lepthypnantes oromii, Onthonius sp. Y Lithobius oilicornis; los saprófagos Orthomorpha gracilis, Haplophthalmus danicus, bianiulus guttuiatus, colémbolo indet., Megaselia rufipes y M. Bistruncata: y el omnívoro Loboptera subterránea. Sin duda somos conscientes de que puede haber alguna especie más que escapara a nuestro muestreo, pero sí podemos afirmar que aquéllas fueron las especies más abundantes en la cueva, al menos en el periodo de muestreo. Sobre la base de estos datos y a los de la ecología general de las especies implicadas elaboramos la red trófica representada en la figura e.

        DSC00715  DSC00717 DSC00718 DSC00721 DSC00722 DSC00723 DSC00724 DSC00729  DSC00740 DSC00741 DSC00742 DSC00743 DSC00744 DSC00748 DSC00749 DSC00751 DSC00758

mailto:jleonr@arrakis.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s