LAS RELIQUIAS Y LAS PIEDRAS DE ARA DE LOS TEMPLOS DE YCOD

Publicado en el Programa de la Semana Santa de Ycod del año 2.017

Autor: Miguel Edmundo Delgado López

Las Reliquias en el ámbito cristiano (Reliquias del latín Reliquiae que se traduce literalmente por restos) tienen su origen en los primeros siglos de nuestra Era, en el seno de las primeras comunidades cristianas. Es precisamente en esas comunidades, que comienza a conservarse y tenerse en gran estima los restos y objetos que habían tenido relación con los mártires que habían muerto por su fe o habían llevado una vida ejemplar y llena de virtudes, a modo de ejemplo los santos Vital y Agrícola, San Esteban y tantos otros.

Eran tan preciados y dignos de veneración los restos de mártires, que los primeros cristianos llegaban a poner en riesgo sus propias vidas al saltar a la arena de los circos para hacerse con la sangre derramada por éstos.

Retablo de la Iglesia de San Sebastián donde se puede aprecias la imagen del santo martir y su reliquia

Pero no solo se consideran los cuerpos de los santos reliquias, también en otra categoría, entran los objetos que habían pertenecido al santo en cuestión, o habían tenido contacto con éste, son las conocidas como Reliquias de Contacto. Y por supuesto, en la cúspide de las reliquias se encuentran todas aquellas relacionadas con Nuestro Señor Jesucristo, las denominadas Reliquias de la Pasión.

Llegados a este punto, y antes de proseguir, hay que dejar claro que para los creyentes las reliquias no son objeto de devoción o culto, este es un tema de suma importancia, y por el cual se a criticado a la Iglesia Católica desde diversos ámbitos, sin reparar que para los católicos las reliquias son objetos de veneración, mediante los cuáles demuestran los fieles un gran amor y respeto por una persona o cosas relacionadas con ella, ya sea por su virtud, dignidad, méritos o santidad. Dicho de otra forma, a través de las reliquias se reverencia a los santos, y en ningún caso se adora o se rinde ningún tipo de culto a las reliquias en sí misma, tal y como sanciona el Sacrosanto y Ecuménico Concilio de Trento que tuvo lugar entre el año 1545 al 1563 (1).

NOTAS PIE DE PAGINA

1) La invocación, veneración y reliquias de los santos, y de las sagradas imágenes: Manda el santo Concilio a todos los Obispos, y demás personas que tienen el cargo y obligación de enseñar, que instruyan con exactitud a los fieles ante todas cosas, sobre la intercesión e invocación de los santos, honor de las reliquias, y uso legítimo de las imágenes, según la costumbre de la Iglesia Católica y Apostólica, recibida desde los tiempos primitivos de la religión cristiana, y según el consentimiento de los santos Padres, y los decretos de los sagrados concilios; enseñándoles que los santos que reinan juntamente con Cristo, ruegan a Dios por los hombres; que es bueno y útil invocarlos humildemente, y recurrir a sus oraciones, intercesión, y auxilio para alcanzar de Dios los beneficios por Jesucristo su hijo, nuestro Señor, que es sólo nuestro redentor y salvador; y que piensan impíamente los que niegan que se deben invocar los santos que gozan en el cielo de eterna felicidad; o los que afirman que los santos no ruegan por los hombres; o que es idolatría invocarlos, para que rueguen por nosotros, aun por cada uno en particular; o que repugna a la palabra de Dios, y se opone al honor de Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres; o que es necedad suplicar verbal o mentalmente a los que reinan en el cielo.

Instruyan también a los fieles en que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires, y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo, y templos del Espíritu Santo, por quien han de resucitar a la vida eterna para ser glorificados, y por los cuales concede Dios muchos beneficios a los hombres; de suerte que deben ser absolutamente condenados, como antiquísimamente los condenó, y ahora también los condena la Iglesia, los que afirman que no se deben honrar, ni venerar las reliquias de los santos; o que es en vano la adoración que estas y otros monumentos sagrados reciben de los fieles; y que son inútiles las frecuentes visitas a las capillas dedicadas a los santos con el fin de alcanzar su socorro. Además de esto, declara que se deben tener y conservar, principalmente en los templos, las imágenes de Cristo, de la Virgen madre de Dios, y de otros santos, y que se les debe dar el correspondiente honor y veneración: no porque se crea que hay en ellas divinidad, o virtud alguna por la que merezcan el culto, o que se les deba pedir alguna cosa, o que se haya de poner la confianza en las imágenes, como hacían en otros tiempos los gentiles, que colocaban su esperanza en los ídolos; sino porque el honor que se da a las imágenes, se refiere a los originales representados en ellas; de suerte, que adoremos a Cristo por medio de las imágenes que besamos, y en cuya presencia nos descubrimos y arrodillamos; y veneremos a los santos, cuya semejanza tienen: todo lo cual es lo que se halla establecido en los decretos de los concilios, y en especial en los del segundo Niceno contra los impugnadores de las imágenes.

Otras citas:

Carta de los fieles de la Iglesia de Esmirna, año 156 ,: “Tomamos los huesos, que son más valiosos que piedras preciosas y más finos que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado, donde el Señor nos permitirá reunirnos”.

Carta a Ripparium de San Jerónimo (siglo IV), “ No rendimos culto y no adoramos por temor a hacerlo a las criaturas en vez de al Creador, pero veneramos las reliquias de los mártires para adorarle más a Él, dueño y Señor de mártires”.

Panegírico a San Teodoro Mártir, escrito por San Gregorio de Nyssa (Siglo IV): Sólo los que han experimentado la felicidad de tocar las reliquias y han obtenido sus peticiones saber cuán deseable es y qué gran recompensa”.

San Agustín de Hippo (Siglo V), en su libro La Ciudad de Dios dice: “Está claro que quién tiene afecto por alguien venera lo que queda de ésa persona tras s muerte, no sólo su cuerpo sino partes de é e incluso cosas externas, como sus ropas. Entonces, en memoria de ellos (los santos) debemos de honrar sus reliquias, principalmente sus cuerpos, que eran templos del Espíritu Santo”.

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Inclusive, si retrocedemos en el tiempo al IV Concilio de Letran (siglo XIII), se llegó a prohibir la veneración de la que son objeto las reliquias, sin la existencia del documento denominado Auténtica Authenticae) (2), documento que certifica la autenticidad de las mismas. Con este mandato y desde muy pronto, se regula el uso que se hace de las reliquias en el ámbito cristiano.

NOTAS PIE DE PAGINA

2) IV Concilio de Letran, Capitulo 62, De las Reliquias de los Santos: Como quiera que frecuentemente se ha censurado la religión cristiana por el hecho de que algunos exponen a la venta las reliquias de los Santos y las muestran a cada paso, para que en adelante no se le censure, estatuimos por el presente decreto que las antiguas reliquias en modo alguno se muestren fuera de su cápsula ni se expongan a la venta. En cuanto a las nuevamente encontradas, nadie ose venerarlas públicamente, si no hubieren sido antes aprobadas por autoridad del Romano Pontífice (…)”

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La llegada de reliquias se extiende también al Archipiélago Canario (3), a medida que las Islas son evangelizadas. Muchas de esa reliquias vienen hasta nosotros de la mano a las órdenes monásticas que aquí se establecen – Franciscanos, Dominicos, Agustinos -, también como donaciones de particulares, o reliquias pertenecientes a santos locales, inclusive donadas por miembros de la Iglesia como el caso de de una canilla de San Clemente de Roma (martir), que se venera en la Iglesia de La Concepción de S C de Tenerife, regalada por el Patriarca de Antioquía Sr. Sidotti en el año de 1703. Así los templos de Canarias comienzan a dotarse de tan preciado tesoro.

También en sintonía con lo estipulado por concilios y códigos eclesiásticos, se recoge en el ámbito canario, concretamente en las Constituciones Sinodales de 1628-1629 del Iltmo. Obispo Sr. Don Cristóbal de la Cámara y Murga, la regulación de la que fue y es objeto las preciadas reliquias, con el fin de evitar toda clase de abusos que se daban entonces, así en la constitución número 25.- Trata de las Santas Imágenes, dice: (…) “Que ninguna persona traiga nóminas ni reliquias falsas; que no cure por ensalmos ni bendiciones; que no se admitan ni publiquen nuevos milagros ni reliquias, sino las aprobadas”.

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3) La nómina de reliquias en Canarias es abundante, solo me limitaré a citar algunas, puesto que el presente artículo, en su cuerpo principal, trata de existieron y/o existen en la actualidad en nuestra comunidad; así tenemos:

La reliquia de los mártires de Tazacorte, 40 misioneros jesuitas que iban con destino a Brasil en el Siglo XVI, sacrificados por el hugonote francés Jacques de Soria, y cuyas reliquias se veneran en este lugar de La Palma, y que fueron donadas por el Papa San Pío V.

En la Catedral de las Palmas, el cráneo de San Joaquín, que fue enviado por el Obispo Fray Francisco de Sosa, procedente de Venecia y con origen en el monasterio de San Basilio de Palestino, en Tierra Santa, allá por el

Año 1613, acompañado de su Auténtica.

Las reliquias del Obispo San Bartolomé Ximénez, depositadas en la Basílica de Candelaria, y que yacen desde 1691, con el siguiente epitafio, que el mismo había compuesto Aquí yace D.B.G.X., perpetuo esclavo de Nuestra Señora de Candelaria, Obispo que fue de estas Islas de Canarias (…)

En el convento de Miraflores de Lanzarote, 12 reliquias de santos, regaladas por el Emperador Rodolfo II de Habsburgo

Como señalé en un párrafo anterior, y con el objeto de no extenderme en demasía, ya que el presente trabajo versa sobre las reliquias que existieron y/o existen en la actualidad en Ycod, voy a tratar de llevar al lector en un recorrido por las mismas, su origen, como llegaron aquí, sus donantes, y descubrir alguna que ha permanecido en el olvido o sencillamente, aún encontrándose perfectamente documentada, desapareció o simplemente no sabemos su paradero actual.

SAN SEBASTIÁN, MÁRTIR Y PROTECTOR CONTRA LA PESTE (4)

El origen de la devoción a San Sebastian en Ycod es muy antiguo. Recoge en un trabajo dedicado a la Iglesia de San Agustín Don Emeterio Gutiérrez López “ …Sólo sabemos que en 1585 el Obispo de Canaria, Iltomo Don Fernando Rueda, donó con tal objeto una pequeña ermita que se alzaba en el solar que hoy ocupa el viejo monasterio (Ex – Convento de San Agustín), erigida en memoria del mártir San Sebastián” (5), hasta la fecha es una incógnita en que momento llega la reliquia del santo mártir a Ycod. Se podrían barajar a este respecto varias hipótesis sobre el momento exacto de la arrivada de la Santa Reliquia de San Sebastián. Santo al cuál se invocó especialmente como figura protectora contra las epidemias, en especial contra la peste, que asoló a la Isla de Tenerife, y en particular a Ycod. (6).

Fachada de la Iglesia de San Sebastián del Ex-Convento Agustino de Ycod

Tal vez la reliquia se encontrara en Ycod antes de la fundación del convento agustino, en una sencilla ermita dedicada a venerar a San Sebastián, para nosotros la reliquia, o bien vendría de la mano de los primeros monjes agustinos, que la traerían de su casa matriz en Andalucía, o bien donada, en los primeros momentos de la fundación del convento, por el matrimonio formado por Don Juan y Doña Leonor, que la hubiesen adquirido en Roma, que fueron los que contribuyeron, destacando sobre otros, a la construcción del Convento, y además trayendo desde Andalucía a los primeros religiosos que formaron la comunidad Agustina, pudieron ser los que donaran a su vez la reliquia del Santo Mártir, o quizás su hijo el maestre de campo Don Blas de Alzola y Torres, que continúo con la fábrica del templo, o cualquiera de las familias adineradas que contribuyeron al crecimiento y embellecimiento del convento agustino, en cualquier caso si la iglesia de San Sebastián, antigua ermita, adquirió importancia como iglesia del convento de San Agustín, más adquiriría al albergar la preciada reliquia del santo mártir, y es de suponer que gentes de toda la isla, atraídas por ella, acudieran a visitarla, con rogativas, promesas y peticiones al venerado santo.

Relicario en forma de antebrazo donde se conservar la reliquia de San Sebastián

La reliquia en sí, consiste en “… un hermoso relicario tallado y policromado en forma de antebrazo que se encuentra en Alta dedicado en la actualidad a San Sebastián, se conserva la reliquia del Santo, consistente ésta en un fragmento del cráneo.

No siempre estuvo colocada en el lugar que hoy día está, según recoge Emeterio Gutiérrez López, con motivo del temporal de noviembre de 1826 que asoló la Isla de Tenerife, y en particular el lugar de Ycod, “… la imagen de San Sebastián, que estaba en lo alto del retablo, cayó, y solamente se le rompió una mano, sin sufrir nada en la otra en que tenía una reliquia de la cabeza del Santo…” datos que probablemente recogió de la Novena de San Sebastián compuesta por el canónigo Don Diego García Orellana, año de 1863, Archivo de la Iglesia de San Agustín.

NOTAS PIE DE PAGINA

4) San Sebastián fue un centurión romano martirizado por no renunciar a la fe cristiana. Tras sobrevivir a un primer martirio en el que fue asaeteado, volvió a interpelar al emperador, quien decretó su apaleamiento. Tras ser arrojado a una cloaca, se apareció en sueños a Santa Lucina para señalar dónde se hallaba su cuerpo.

El centro principal de su culto esta en Roma, localizado en las catacumbas de la Vía Appia, pues allí lo recuerda la “Deposito martyrum”. Y esto confirmado por el “Liber pontificalis” y por los intinerarios romanos. Allí en la Vía Appia, en el siglo IV se construye la basílica “in memoria apostolorum”, basílica que cambia de nombre en el siglo IX, llamándose San Sebastián.

5) Artículo titulado La Iglesia de San Agustín de Emeterio Gutiérrez López, publicado en la Historia de la Ciudad de Icod de los Vinos.

6) Devociones Agustinas en el Convento de San Sebastián de Icod, articulo de Carlos Rodríguez Morales, publicado en la Revista de Ciencias y Humanidades Ycoden, año 2002.

LIGNUM CRUCIS (Madera de la Cruz)

El Lignum Crucis (literalmente madera de la cruz) es una reliquia relacionada con la pasión, y que no es otra que el madero usado por los romanos para crucificar a Nuestro Señor Jesucristo (7).

El Lignum Crucis que se venera en la Parroquial de San Marcos

Fragmentos del Lignum Crucis se encuentran repartidos por varios lugares del mundo a partir de su hallazgo en los tiempos del emperador romano Constantino. Es precisamente este particular, el que dio pie a la conocida frase “dicen los científicos que si se reunieran todos los trozos de la cruz de Cristo, habría madera suficiente para hacer un barco”, y que no fue pronunciadas por ningún científico, sino por Calvino, como muy bien se expone en la Tesis Doctoral titulada “Periodismo científico y sensacionalismo; La Síndone de Turín” de Andrés Brito Galindo (8), en la que escribe “… Pocos conocen que su autor no fue ningún científico, sino el reformador protestante Calvino, conocido por su frontal oposición a las reliquias y por haber hecho de la crítica a su proliferación uno de sus argumentos anticatólicos favoritos. La segunda parte de la proposición es aún más falsa. Porque, si bien es verdad que han existido científicos que se han propuesto contabilizar toda la madera de los Signum crucis, el resultado es opuesto al que se afirma: por ejemplo, según los cálculos del profesor Baima Bollone, si se reunieran los trozos de la crus del Cristo – aun aceptando sin más que todos fueran reliquias en sentido estricto – comprobaríamos que ni siquiera conservamos el 50 % del palo horizontal o patíbulum”.

En el caso del fragmento de Lignum Crucis, que se conserva en la capilla de Ánimas de la Iglesia Matriz de San Marcos, y que fue donado a este templo por Don Jacobo de Lorenzo-Cáceres y Cerón, en el año 1968, junto con su auténtica expedida en Toma por Valeriano de Chirichellis, obispo Parentini, el cual asegura que le fue mostrada una caja de forma redonda cubierta en fuerte papel y ligada y cocida por hilo de seda rojiza que llevaba grabada el sello del arzobispo de Cirene y administrador de la Iglesia de Esmirna, que contenía en su interior varias reliquias sagradas y selladas y firmadas con su letra. Después de destapada y abierta la caja, entre las reliquias se sacó un pequeño trozo de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, que colocaron en un relicario de plata cubierto por un cristal en la parte anterior y sellaron con sello de dicho obispo, en cera roja hispánica, y le fue entregada a Fray Nicolás de San José de Torres, agustino, con facultad de guardarla para sí o entregarla como regalo a otras personas, enviarla fuera de la ciudad a cualquier iglesia, oratorio o capilla, exponiéndola públicamente para la veneración de los fieles y para que no se dudara de su autenticidad se expidió dicho documento debidamente firmado y sellado.

“El 8 de enero de 1722, en el Puerto de San Cruz de Tenerife se mostró la reliquia contenida en la auténtica al obispo de Canarias por don Francisco Monteverde y Pimienta, caballero de Santiago, el cuál declaró haberla recibido del antedicho religioso, provincial que fue de los agustinos de Canarias. El obispo dio licencia a dicho caballero para que la colocara en el altar de su oratorio u otro lugar a su voluntad. La requerida reliquia se conservó en poder de la familia Monteverde Interián hasta el fallecimiento de Don Antonio Monteverde Interián y Tobar Brizeño. Más tarde, su viuda Doña Catalina de Ponte-Ximénez y Benítez de Lugo la trajo a Icod, al fijar su residencia junto a su hija Doña Catalina de Monteverde Interían y Ponte-Ximénez primera esposa de Don Andrés de Lorenzo-Cáceres y Osuna. En poder de esta última familia permaneció hasta el fallecimiento de Doña Catalina de Lorenzo-Cáceres y Monteverde Interrián, pasando a su sobrino don Jacobo de Lorenzo-Cáceres y Cerón, que la donó a la Parroquia de San marcos. Desde entonces, cada Viernes Santo, después de finalizada la procesión del Nazareno, se expone este Lignum Crucis a la veneración de los fieles. Esa ceremonia se inició en la Semana Santa de 1968” (9) y (10).

La sagrada reliquia del Lignum Crucis, hasta fechas recientes, estaba acompañada de su Auténtica, tal y como más arriba se indicó (11).

NOTAS PIE DE PAGINA

7) Tras el  Concilio de Nicea, Santa Elena, madre del emperador  Constantino, se habría trasladado a  Jerusalen junto con una delegación imperial. No hay datos exactos del motivo de la visita ni del año, sólo se sabe que fue entre los años 325 y 327. Eusebio de Cesarea indica que la intención de Constantino era erigir una iglesia del Santo Sepulcro (Historia de la Iglesia IX III 41). Sin embargo, Eusebio no narra el descubrimiento de la “Vera crux” (cruz auténtica), se cree que por no reducir la gloria de Constantino en relación con el descubrimiento del Santo Sepulcro. Es Gelasio, también de Cesarea y discípulo de Eusebio, quien narra en su Historia de la Iglesia (escrita hacia el 390) los detalles del descubrimiento. Aunque el texto quedó perdido, contamos con una cita de la obra en la Historia de la Iglesia de Rufino (cf. X 7) que dice lo siguiente:

Alrededor del mismo período, Elena, la madre de Constantino, una mujer incomparable por fe, religiosidad, inigualable grandeza moral, se fue de viaje (…) a Jerusalén y allí se informó entre sus habitantes acerca del lugar en el que el cuerpo de Jesús había sido clavado a la cruz. Este lugar era muy difícil de individuar porque los primeros perseguidores habían erigido allí una estatua a Venus, ya que, cuando un cristiano quería venerar a Cristo en aquel lugar, parecía que rendía culto a Venus. Por esta razón, aquel lugar era poco frecuentado y casi había caído en el olvido. Pero cuando, como se decía, la pía mujer se dirigió al lugar que le había sido indicado por una señal celestial, hizo derribar cuanto había de vergonzoso y penoso y removió la construcción hasta lo profundo.

Análoga narración se encuentra en Alejandro de Chipre en su “Inventio crucis” y en Sócrates Escolástico que lo describe en su “Historia ecclesiae” añadiendo que el templo a Afrodita estaba todavía en pie cuando llegó Elena.

8) Periodismo científico y sensacionalismo; La Síndone de Turín” de Andrés Brito Galindo.

9) José Luis Días de León: “el Lignum Crucis de Icod. Antecedentes históricos”, en el programa de la Semana Santa de Icod de los Vinos, de 1972.

10) La Iglesia de San Marcos Evangelista de Icod y Vida del Siervo de Dios Fray Juan de Jesús de Domingo Martínez de la Peña.

11) La auténtica estaba expedida en Roma por Valerianus de Chirichellis – Dei Apostolicae Sedis gratia Episcopus Parentini , que al finalde la misma sanciona “…para que en ningún momento se dudare de su autenticidad, mandamos sea expedido por nuestro Secretario el presente testimonio firmado por nuestra propia mano y sellado con nuestro sello. Dado en la puerta exterior de San Juan de Roma el primer día de agosto del año ¿..?

RELIQUIAS DE SAN FELIPE NERI (12)

En este caso, la existencia de esta reliquia está probablemente vinculada a la fundación de la Ermita de San Felipe en honor a dicho santo, y que en su momento alcanzó una gran popularidad y devoción en el mundo cristiano, fue canonizado en el año 1622.

Imagen de San Felipe Neri en la Iglesia de San Francisco

La fundación de la Ermita data del año 1651, de la mano del Licenciado Gonzalo Baéz Borges, y con licencia del Ilmo. Arzobispo de la Isla Canarias Don Francisco Sánchez Villanueva, se acometen las obras de construcción de la antigua ermita dedicada al culto de este santo (13).

Antigua Ermita de San Felipe Neri

Con motivo de la elaboración de este artículo y en una de las visitas que realicé al Archivo Parroquial de Ycod, cuál no sería mi sorpresa al encontrarme en un inventario de bienes, la descripción de unas reliquias de San Felipe Neri, y que probablemente en su momento eran veneradas en la antigua ermita del santo, en el pago del mismo nombre, y que que es probable se custodiasen inicialmente allí.

Dicho inventario de los enseres y alhajas pertenecientes a la Parroquia de esta Villa de Ycod, enero de 1902, transcrito textualmente dice. “…Una reliquia de San Felipe Neri en una cápsulita metálica con un cordón de dublé.

Un biez y su cruz, todo de oro que pertenecía a dicho Santo.

Un exvoto en forma de un becerrito de oro también de S. Felipe…”(14)

A día de hoy ignoramos el paradero de esas reliquias de contacto. (15)

NOTAS PIE DE PAGINA

12) Felipe Neri (Florencia 21 de julio de 1515 – Roma 26 de mayo de 1595), llamado el Apóstol de Roma, fue el fundador de la Congregación del Oratorio, que constituyó la proyección de su espiritualidad y su singular creación dentro de las distintas corrientes espirituales del  Cinquecento italiano. Fue canonizado por la iglesia católica unos veintisiete años después de su muerte. Su festividad se celebra el 26 de mayo.

13) Artículo titulado La Ermita de San Felipe, de Emeterio Gutiérrez López, publicado en la Historia de la Ciudad de Icod de los Vinos.

14) Inventario de los enseres y alhajas pertenecientes a la Parroquia de esta Villa de Ycod, enero de 1902, Archivo Parroquial de Ycod

15) Reliquias de contacto: No sólo son consideradas reliquias el cuerpo entero o parte del cuerpo del mártir, sino multitud de objetos grandes o pequeños que habían pertenecido al santo o habían estado en contacto con él, por ejemplo, el aceite de las lámparas que se encendían delante de los cuerpos, las sábanas dispuestas sobre las tumbas, llamadas brandea. el polvo recogido en los loculi (lugar de enterramiento en las catacumbas), ropajes y cualquier otro objeto propiedad del mártir, incluso hilos extraídos del tejido de una prenda, e igual forma otros tantos objetos que tuviesen relación con el santo de veneración.

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RELIQUIA DE LA COLUMNA DE LA FLAGELACION (16)

 

Capilla de los Dolores

Otra importante reliquia, en este caso relacionada con la pasión de Cristo, se encuentra en la Capilla icodense de los Dolores, que fundara la familia Huerta. Se trata de un fragmento de la Columna de la Flagelación donada por un anónimo, y acompañado de su auténtica:

“Fray Bernardino de Sena, Postulador General de las Causas de Canonización de los Siervo de Dios de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos,

A cuanto tengan conocimiento de este documento damos fe y declaramos que, el fragmento que se me ha entregado, tras el legítimo reconocimiento, ha sido tomado de la auténtica Columna en que fue flagelado Nuestro Señor Jesucristo, habiéndolo introducido, atado con un hilo de seda y con mi sello grabado en cera de color rojo hispánico, en este relicario de metal cilíndrico, cerrado con una luna acristalada.

Autorizamos a la persona a la que hemos entregado esta reliquia, para que la conserve piadosamente, pudiendo donarla a otras personas al igual que exponerla públicamente a la veneración de los fieles.

Advertimos, sin embargo, a los fieles, a cuyas manos lleguen estas sagradas reliquias en el presente o en el futuro que no les es lícito venderlas ni mezclarlas con otros objetos a los que se les dé preferencia.

En fe de los cuál, entregamos el presente documento, firmado de nuestro puño y letra y signado con nuestro sello de tamaño grande, debiendo ser guardado fielmente junto con el relicario.

Dado en Roma, en la sede de la Curia Generalicia, el día 8 del mes de Noviembre del año 1955.

Gratuitamente. Reg. R. 117830”

El Señor de la Columna con su reliquia a su izquierda

NOTAS PIE DE PAGINA

 

16) Fragmentos de la Columna de la flagelación se encuentran en el Santo Sepulcro en Jerusalén, o en la Basílica de Santa Práxedes en Roma. Por su parte los azotes o flagelos se conservan en la catedral de Anagni y en la iglesia Santa María in Via Lata en Roma.

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RELIQUIA DEL FACSIMIL DEL CLAVO DE LA CRUCIFIXION

Esta Reliquia-Facsímil, encuadrada en las denominadas reliquias de la pasión, fue adquirida en Roma y donada a la ermita de Nuestra Señora de los Afligidos, en el Calvario de Ycod, por el presbitero Don Julio Cenón Agustín Delgado y Delgado el año 1898, y de la cuál también ejercia el cargo de mayordomo.

Ermita del Calvario

Se trata de una replica de uno de los clavos de la crucifixión de Cristo, hecho a partir del original que se conserva en Roma (17).

Facsimil de un Clavo de la crucifixión de Cristo

El documento Authenticae, dado en Roma, en el Monasterio de la Santa Cruz de Jerusalén, el día 25 de Junio del año 1870, transcrito del latín dice:

RELIQUIA DE LA AUTENTICA DEL CLAVO QUE FIJÓ A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Authenticae del Clavo de la Crucifixión

A todos y cada uno de los hayan de leer estas letras damos fe y atestiguamos:

Que este clavo de hierro, autentificado con nuestro pequeño sello al que se adhierecinta de color rojo, fue hecho al modo del Sagrado clavo, que entre nosotros los Cistercienses conserva en el interior del pequeño Santuario (relicario) de la Basílica Romana de la Santa Cruz de Jerusalén y el cuál es uo de los Clavos con los que Nuestro Señor Jesucristo fue fijado a la Cruz; por esta razón dicho Clavo fue artísticamenter elaborado para que resulte copia fidelísima.

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NOTA A PIE DE PAGINA

17) Se encuentran en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma. Se refiere a un fragmento de la cruz donde fue crucificado, parte de la tablilla donde figuraba la inscripción INRI (Iesvs Nazarenvs Rex Ivdaeorvm o Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos) y los clavos. Según cuenta Jacobo de Voragine en su libro La Leyenda Dorada (1260), la cruz se había enterrado en el monte Calvario y sobre ella se había levantado un templo en honor a Venus en tiempos del emperador Adriano. En 326, cuando llegó la emperatriz Elena de Constantinopla a Jerusalén,  derribó el templo y ordenó cavar hasta encontrar la cruz. Cuando se descubrió, allí mismo se erigió la Basílica del Santo Sepulcro en la que se guardó. Cuando regresó a Roma le llevó a su hijo, el emperador Constantino,  parte de la cruz, la tablilla y dos clavos -el tercero cuenta la leyenda que lo tiró al mar para aplacar la ira divina… una tormenta– . En  326 el emperador financió la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en Roma donde hoy se conservan (la parte de la cruz, la tablilla y un clavo). En nuestro país se veneran fragmentos de la cruz en el monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria) y en la Colegiata Mayor de Caspe (Zaragoza).

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RELIQUIA DEL SANTO HERMANO PEDRO DE BETANCUR (18)

Después de la visita de su Excia. Revma. el Sr. Obispo de la Diócesis Nivariense Don Bernardo Álvarez, para presidir en Xalapa (Guatemala) la colocación de la primera piedra del noviciado de la Congregación Marta y María, obra en la que colaboró decididamente el empresario icodense Don Jesús Hernández Guzmán (q.e.p.d.), que acudió al acto en compañía de su esposa Doña Hortensia Pérez Rodríguez, para participar de la construcción de un centro de acogida de niños en situación de desarraigo familiar y huérfanos ubicado en la misma ciudad y a raíz de la especial vinculación de Don Jesús y Doña Hortensia con ese país centro americano, les fue enviada desde Guatemala por su Arzobispo, y traída por una monja bethlemita, una reliquia perteneciente al Santo Hermano Pedro.

La reliquia que consiste en un pequeño fragmento del hueso de la madíbula del Santo, esta puesta en un relicario en forma de Cruz en donde se venera.

Relicario en forma de cruz que contiene la reliquia del Santo Hermano Pedro de Bethencourt

 

La preciada reliquia hizo su viaje desde Guatemala una vez el Santo Hermano Pedro fue canonizado, y el matrimonio la entregó a la Parroquia sin tardanza.

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NOTAS PIE DE PAGINA

18) San Pedro de San José Betancur (Vilaflor de Chasna 21 de marzo de 1626 Santiago de los Caballeros (Guatemala) – (25 de abril de 1667), popularmente conocido como hermano Pedro o Santo hermano Pedro, fue un religioso terciario franciscano y misionero , fundador de la Orden de los Betlemitas.

Fue beatificado en 1980 en la Basilica de San Pedro del Vaticano y canonizado en la Ciudd de Guatemala por el papa Juan Pablo II en 2002. Es el primer santo nativo de las Islas Canarias. También se lo considera como el primer santo de Guatemala y de Centroamérica. Debido a su labor misionera y pastoral es popularmente conocido como el San Francisco de Asís de las Américas, y además considerado el evangelizador de Guatemala.

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RELIQUIA DEL OBISPO SAN MANUEL GONZALEZ GARCIA (19)

También de la mano del matrimonio Don Jesús Hernández Guzmán (q.e.p.d.) y Doña Hortensia Pérez Rodríguez, viene la donación de esta otra reliquia, que llega a sus manos por obra de un anónimo donante.

Es hasta el momento la más reciente aportación a la Parroquia de San Marcos, en este caso una reliquia del que fuese Obispo de Málaga y de Palencia San Manuel González García, dando así cumplimiento al deseo del matrimonio de donarla una vez fuese canonizado, hecho que aconteció el 16 de octubre de 2016

Reliquia de San Manuel González García que se encuentra ubicada a la derecha del Altar mayor de la Capilla de los Dolores, consistente en fragmento de hueso del santo

Dice así su authenticae:

“ Romualdo Rodrigo, Postulador General de la Orden de los Agustinos Recoletos,

A todos y a cada uno de cuantos puedan tener conocimiento del presente documento damos fe y declaramos,

Que, de las auténticas reliquias que guardamos en nuestro poder, se han extraído algunas partículas de los huesos de San Manuel González, y han sido colocadas piadosamente en el interior de este relicario de metal dorado, atadas con un hilo de color rojo y signadas con nuestro sello.

En fe de los cual, firmamos este documento y lo signamos con nuestro sello.

En Roma, 29 de Abril de 2001”.

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NOTAS PIE DE PAGINA

19) El sevillano San Manuel González García (1877-1940) , denominado “el obispo de los sagrarios olvidados”, fue canonizado el 16 de octubre de 2016 por el Papa Francisco.

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LAS PIEDRAS DE ARA

Las denominadas piedras de Ara, piedras consagradas que se depositaban en un pequeño receptáculo de forma cuadrangular practicado en el altar en la parte sobre la que se coloca la oblata (que es la hostia ofrecida y puesta sobre la patena, y el vino en cáliz, antes de ser consagrados durante la misa), para poner en ellas las reliquias de mártires y que después se sellaban con una pequeña lápida, sobre la que se practican las unciones (20), con su correspondiente reliquia del santo mártir objeto de veneración (21).

Son muchos los autores los que afirman que las piedras de ara vendrían a ser una representación de la losa de los sepulcros de los primeros mártires, sobre los cuáles se oficiaba las primeras misas en las catacumbas de Roma.

En su momento y desde los primeros siglos de la Iglesia, tuvieron una importancia crucial en el culto cristiano, que fue potenciado a partir de las disposiciones del Concilio de Trento (22). Hoy en día se encuentra su uso regulado por la vigente Ley Canónica (23).

Como consecuencia de los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II, y a partir de ese momento, de alguna forma decayó su relevancia, y tanto es así, que es más que manifiesto el desconocimiento que muestran las nuevas generaciones de cristianos sobre las Piedra de Ara.

Su presencia en todos los templos de Ycod data seguramente desde las primeras construcciones y fundaciones de templos – iglesias, convento y ermitas-, que desde muy pronto se empiezan a levantar en el nuevo asentamiento urbano que se estaba gestando. Opinión que se apoya por ser además preceptivo su empleo en la Misa, sobre todo en la época de la fundación del lugar de Ycod y posteriormente, como ya se dijo, hasta el Concilio del Vaticano II.

Hay quién inclusive piensa que en originalmente en la Iglesia de San Marcos, habría una reliquia de este santo mártir (24) inserta en la piedra de ara del Altar Mayor.

En Ycod, está perfectamente documentada su existencia en muchas de las antiguas ermitas e iglesias de este Término Municipal (25), y además existen a día de hoy, ocultas a la vista de todos, bajo los manteles que cubren los altares de los templos que salpican la geografía icodense, hermosísimos ejemplares de piedras de ara.

A modo de ejemplo incluiré alguna en el presente artículo:

Piedra de Ara de la Ermita de Las Angustias

Piedra de ara de la ermita del Transito

Piedra de Ara de la Ermita de San Antonio de Padua (26)

 

Piedra de Ara de la Iglesia de San Sebastián

 

Piedra de Ara de la Capilla de los Dolores

cavidad practicada en un altar donde estuvo depositada una piedra de ara en la Iglesia de San Francisco

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NOTAS A PIE DE PAGINA

20) El altar, que es el centro de la liturgia cristiana, lugar donde se encuentran Dios y el hombre; representa la mesa donde Cristo partió el pan y tomó el vino durante la Última Cena. La liturgia de la misa cristiana gira en torno al altar porque a partir del altar Cristo comenzó a ejercer su sacerdocio. Por su misma naturaleza es la mesa del sacrificio y el convite pascual. Es el lugar donde el sacrificio de la cruz se perpetúa sacramentalmente.to. En el altar también se venera a los mártires, por eso la antigua costumbre de introducir en éste una piedra de ara que contuviera una reliquia sagrada del mártir que es honorado.

21) Las reliquias son acreedoras de un culto relativo de simple dulía o veneración. Recordemos que hay tres clases de culto: el de latría (adoración), que se tributa únicamente a Dios, al Sacramento Eucarístico y a la Santísima Cruz; el de hiperdulía (peculiar veneración), debido a la Santísima Virgen, y el de dulía(veneración), que puede ser protodulía (a San José) y simple dulía (el debido a los ángeles y a los bienaventurados y sus imágenes y reliquias). El culto de las reliquias de los santos, como el de sus imágenes se llama relativo porque no se venera materialmente la imagen, el trozo de hueso o la prenda, sino a aquél a quien pertenece. Las reliquias pueden ser de tres categorías:

1)reliquias de primer grado: tomadas del cuerpo del bienaventurado.
2) reliquias de segundo grado: objetos relacionados con los instrumentos de su martirio o que pertenecieron y fueron usados por el bienaventurado en vida, y
3) reliquias de tercer grado: cualquier objeto tocado a una reliquia de primer grado o a la tumba del bienaventurado.

Las reliquias de primer grado, a su vez, se dividen en tres clases:

a) reliquias insignes: el cuerpo entero o una parte completa de él (el cráneo, una mano, una pierna, un brazo), como también algún órgano incorrupto (como la lengua de San Antonio de Padua, el cerebro de Santa Margarita María de Alacoque, etc.);
b) reliquias notables: partes importantes del cuerpo pero sin constituir un miembro entero (la cabeza del fémur, una vértebra, etc.), y
c) reliquias mínimas (huesecillos o astillas de hueso).

La Iglesia manda colocar las reliquias de primer grado, para su veneración, en tecas, que tienen la consideración de vasos sagrados y reciben el nombre de “relicarios”, los cuales han dado lugar históricamente a verdaderos alardes de magnífica orfebrería y ebanistería. Pero el uso más importante de las reliquias, especialmente si son de mártires, es el de ser puestas en el ara o sepulchrum de los altares de las iglesias.

El obispo consagra separadamente el ara (un pequeño receptáculo de forma cuadrangular practicado en la losa del altar en la parte sobre la que se coloca la oblata durante la misa) para depositar en ella las reliquias de mártires y que después se sella con una pequeña lápida, sobre la que se practican las unciones. En las Iglesias de rito oriental, el ara es reemplazada por el antimensio o paño de seda ricamente decorado con escenas del Descendimiento de la Cruz o el Entierro de Cristo y dentro de uno de cuyos ángulos se cose una reliquia de mártir. Se lo coloca en el centro del altar y su uso es preceptivo, al punto que no se puede celebrar la Santa Liturgia sin él. En los altares de viaje del culto latino se usa una especie de antimensio, semejante al de los orientales.

Los relicarios deben colocarse sobre el altar, entre los cirios, en las celebraciones solemnes y se los inciensa durante la misa. Cuando es la festividad del santo cuyas reliquias se veneran en una determinada iglesia, se suele presentar el relicario a la veneración de los fieles para que éstos lo besen con reverencia (Fuente: Mons. Mario Righetti: Historia de la Liturgia)

22) el Concilio de Trento sobre el culto de los santos, sus imágenes y sus reliquias:“Destiérrese absolutamente toda superstición en la invocación de los santos, en la veneración de las reliquias, y en el sagrado uso de las imágenes; ahuyéntese toda ganancia sórdida; evítese en fin toda torpeza; de manera que no se pinten ni adornen las imágenes con hermosura escandalosa; ni abusen tampoco los hombres de las fiestas de los santos, ni de la visita de las reliquias, para tener comilonas, ni embriagueces: como si el lujo y lascivia fuese el culto con que deban celebrar los días de fiesta en honor de los santos. Finalmente pongan los Obispos tanto cuidado y diligencia en este punto, que nada se vea desordenado, o puesto fuera de su lugar, y tumultuariamente, nada profano y nada deshonesto; pues es tan propia de la casa de Dios la santidad. Y para que se cumplan con mayor exactitud estas determinaciones, establece el santo Concilio que a nadie sea lícito poner, ni procurar se ponga ninguna imagen desusada y nueva en lugar ninguno, ni iglesia, aunque sea de cualquier modo exenta, a no tener la aprobación del Obispo. Tampoco se han de admitir nuevos milagros, ni adoptar nuevas reliquias, a no reconocerlas y aprobarlas el mismo Obispo. Y este luego que se certifique en algún punto perteneciente a ellas, consulte algunos teólogos y otras personas piadosas, y haga lo que juzgare convenir a la verdad y piedad. En caso de deberse extirpar algún abuso, que sea dudoso o de difícil resolución, o absolutamente ocurra alguna grave dificultad sobre estas materias, aguarde el Obispo antes de resolver la controversia, la sentencia del Metropolitano y de los Obispos comprovinciales en concilio provincial; de suerte no obstante que no se decrete ninguna cosa nueva o no usada en la Iglesia hasta el presente, sin consultar al Romano Pontífice(Sesión XXV)

23) Canon 1237 “ Debe observarse la antigua tradición de colocar bajo el altar fijo reliquias de Mártires o de otros Santos, según las normas litúrgicas” contenido en el actual Código de Derecho Canónico promulgado por el Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983; que sigue a los dos anteriores: El decreto de Graciano, compilada por el monje italiano Camaldolense, Graciano en el año 1140 A.D.  y el Código de Derecho Canónico promulgado por el Papa Benedicto XV en 1917 y hecho efectivo en Pentecostés, 19 de mayo de 1918.

24) San Marcos era pariente de Bernabé. Con él acompañó a San Pablo en su primer viaje apostólico, y estuvo a su lado posteriormente en Roma. En Roma pasó también mucho tiempo junto a San Pedro. En su evangelio expuso con fidelidad, inspirado por el Espíritu Santo, la doctrina del Príncipe de los Apóstoles. La Iglesia de Alejandría le reconoce como su evangelizador y primer obispo. Desde Alejandría fueron trasladadas sus reliquias a Venecia, donde se le venera como Patrono.

Probablemente murió en el año 68 d.C., como mártir, en Alejandría de Egipto. Los Hechos de San Marcos, un escrito de mitad del siglo IV, refieren que San Marcos fue arrastrado por las calles de Alejandría, atado con cuerdas al cuello.

Después lo llevaron a la cárcel y al día siguiente le volvieron a aplicar el mismo martirio hasta que falleció. Luego echaron su cuerpo a las llamas, pero los fieles lograron sacarlo y evitar su destrucción.

De Alejandría fueron trasladadas sus reliquias a Venecia el año 825, cuya República lo adoptó como celestial patrono, erigiendo en su honor la maravillosa Basílica de San Marcos, y tomando el símbolo del evangelista (el león alado con el libro del Evangelio) como su escudo, que esculpió en todos sus monumentos y posesiones.

25) RELACIONES DE PIEDRAS DE ARA RECOGIDAS EN INVENTARIOS Y OTROS DOCUMENTOS DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE ICOD DE LOS VINOS

Inventario del Convento de San Francisco, Icod Agosto 19, de 1821, por Venerable Vicario Don Juan Hernández Cordura, donde consta, entre otros objetos, lo siguiente:

  • Un mantel con piedra de ara y atril que se entregó al Sor. Vicario.

  • Yt. se entrego dho Sor Vicario igualmte. de la piedra de ara y un atril de madera que se hallan en dho, altar.

  • Yt. se entregó el supradho. De un Retablo en donde se halla colocada la Imagen de talla de Sn Antonio con su Niño; este retablo es de madera con tallados sobre puesto de sedro y otras maderas y otras maderas y en el que se encuentra una laminita de atercia con título de Vegoña, y guarnición de palo. Con más una piedra de ara y atril de palo, con frontal de lienso pintado.

  • Yt. Otro id. Con la Imagen de Sta. Rosa de talla perteneciente a D. José Pérez Sopranis; tiene este altar su piedra de ara, dos candeleros de metal y su mantel con su belo de Tafetán amarillo con su cajón perteneciente a dho alta.

  • El anterior altar de Sto. Domingo tiene dos candeleros de metal, piedra de ara y mantel y también atril de madera.

  • Yt. Dho Sor Vicario se entregó también de un retablo de tea con una lámina de guarnición dorada de Ntra. Sra. de Guadalupe y dicen pertenece a los herederos de Doña Francisca Borges, tiene este altar piedra de ara y mantel indecente y un atril con embutidos de carey mui viejo.

  • Yt. Otro id. De Ntra Sra. de Concepción en que se halla esta Imagen de vestuario con s belo de tafetán encarnado mui deteriorado con su manel y piedra de ara, de que se ha hecho entrega dho Sor Vicario.

Inventario del Convento de San Agustín, Icod Agosto 29, de 1821, por Venerable Vicario Don Juan Hernández Cordura, donde consta, entre otros objetos, lo siguiente:

  • Yten.: seis piedras de ara, y entre ellas una pequeña que está en el Sagrario.

Inventario de la Ermita de San Bernabé por el mayordomo de la misma Don Domingo González de León en 1894 (…Una ara de mármol blanco con su caja de madera).

Inventario del año 1945 de la Ermita de San Antonio de Padua (…Una piedra de ara de mármol blanco del altar).

Inventario del año 1965 de la Parroquia de San Marcos Evangelista (…En todos los altares hay pequeños crucifijos y solo hay seis piedras de Ara buenas y una deteriorada).

Inventario de la ermita del Purísimo Corazón de María en la Playa de San Marcos (…Una piedra de Ara).

26) Las piedras de ara fueron objeto de diversas supersticiones, se les atribuía diversas propiedades sobrenaturales. Hay varios casos en Ycod, perseguidos en su momento por la Inquisición. Varias mujeres fueron acusadas de hechiceras por el robo, mutilación y uso de las piedras de ara en rituales supuestamente mágicos.

En el Artículo de Estanislao González González, titulado Información sobre hechicerías, sucesos escandalosos y representaciones jocosas en el Ycode de los siglos XVII y XVIII, publicado en el número 3 de la Revista de Ciencias y Humanidades Ycoden. del año 1.999, se recogen al respecto varios sucesos y personajes relacionados con las creencias supersticiosas entorno a las Piedras de Ara, así tenemos:

– A una vecina del Bebedero, cercana a la Ermita de San Antonio de Padua, llamada Ana Domínguez que pide a una tal M ª Fca. apodada” La Luga”, un pedazo de piedra de ara de la ermita de San Antonio, aí como un cuchillo para roer un pedazo de piedra de ara diciéndole, ante la extrañeza que mostró sobre tal solicitud, que era buena para la cara.

– En una testificación hecha en Ycod contra otra hechicera llamada María del Rosario, apodada “La Clacas” se dice “…que si quería maiores efectos (se refiere a un hechizo para conseguir el amor de una persona)…que fuese este testigo a la iglesia y que quitara unos pedacillos de piedra de ara consagrada de la que fuese blanca y que se las llevase y que las raspase lo que pudiera y que le traxese de aquellos polvos, que después con cuatro reales de asoque los mesclaría y con otras cosas más que ella dice que savía que haría cierto misto, y con estos haría que se obrasen los efectos y maiores que causas las oraciones dhas (oraciones del bien querer).

En una declaración de otra testigo de nombre María Rosario, dice oyó en casa de una tal Juana Febles que la hechicera Ana Domínguez le vendió a ésta un grano de helecho (¿helecho macho?) y le dijo…que dicho grano de helecho se ponía sobre la piedra de ara quando el sacerdote disse missa, y que después traiéndolo consigo tienen dicha las que traen dcho. grano de helecho .

Pedro inclusive si retrocedemos al siglo XVI encontramos casos del uso supersticiosa de estas piedras consagradas en el lugar de Ycod. En el fondo General Canario del Tribunal del Santo Oficio de la Santa Inquisición, archivado en Procesos 1585.Septiembre.14-1587.Abril.13, Código de Referencia ES 35001 AMC/INQ-202.001 …Isabel Pérez, mujer de Francisco Luis, mercante … por hechicería, al llevar consigo un pedazo de piedra de ara, unas semillas de helecho y unas oraciones …

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BIBLIOGRAFIA

– Sacrosanto y Ecuménico Concilio de Trento, que tuvo lugar entre el año 1545 al 1563.

– Conclusiones del IV Concilio de Letran (siglo XIII).

– Código de Derecho Canónigo. Promulgado por la Autoridad de Juan Pablo II, Papa. Dado en Roma, el dia 25 de Enero de 1983.

– Fondos del Archivo Parroquial de Icod de los Vinos: Libros de Inventarios, Libros de Fábrica, Documentos sueltos y otros.

– El libro: La Iglesia de San Marcos Evangelista de Icod y vida del Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, autor: Domingo Martínez de la Peña.

– Devociones agustinas en el convento de San Sebastián de Icod: Rodríguez Morales, Carlos, artículo publicado en el número 4 Año 2002 de la Revista de Ciencias y Humanidades Ycoden.

– El número 3 de la Revista de Ciencias y Humanidades Ycoden del año 1.999, artículo titulado: Información sobre hechicerías, sucesos escandalosos y representaciones jocosas en el Ycode de los siglos XVII y XVIII, de Estanislao González González.

– Documentos para la Historia Artístico-Religiosa de Ycod, de Manuel Rodríguez Mesa.

– Diversa bibliografía necesaria para la elaboración de este artículo

AGRADECIMIENTOS:

A Don Rubén José Fagundo García, párroco y arcipreste de Icod de los Vinos, por contar conmigo y animarme a escribir este artículo de las reliquias y piedras de ara de Ycod, y por su decidido apoyo a la elaboración del mismo. Y también como no, por la traducción al castellano de los textos latinos de las authencicae que incluyo en este artículo.

A las personas que voluntariamente y desinteresadamente están a cargo de las distintas iglesias y capillas de Ycod y cuidan de su rico patrimonio, gracias por haberme dado todas las facilidades para realizar el reportaje fotográfico que luego usé para ilustrar con imágenes el presente artículo: gacias a Doña Amparo Henríquez Fuentes (Iglesia de San Sebastián), a Doña Inmaculada Méndez (Ermita del Tránsito) , a ña Carmen María Cabrera Hernández (Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias), a Doña Clara Mesa Afonso (Ermita de Ntra. Sra. de los Afligidos del Calvario), a Doña América González Hernández (Capilla de Ntra. Sra. de los Dolores), a Doña María Rosalba Acosta González (Ermita de San Antonio), a Don José Emilio González Rodríguez, a Doña Cristina González Flores y a Doña María Luisa Pérez Miranda (Iglesia de San Francisco).

Y a Doña Hortensia Pérez Rodríguez viuda de Don Jesús Hernández Guzmán, por haberme trasmitido verbalmente diversos aspectos relacionados con las reliquias del Santo Hermano Pedro de Betancur y San Manuel González García.

Autor del Artículo: Miguel Edmundo Delgado López